Mi opción por el blanco
Mi mujer es experta en colorimetría y en combinar colores con la personalidad de cada uno. Si bien me dijo que el blanco no va conmigo, siento mucho defraudarla. El domingo voto en blanco. Aunque me cueste, después de 13 años de elegir algún color –seguro que unos más puros que otros-, creo que a todos nos llega un momento en donde la paleta de colores propuesta no gusta, no convence y peor no representa lo que uno quiere. ¿De qué color es Macri? ¿Amarillo como muestran sus carteles? ¿Y Filmus? ¿es azul y rojo a la vez, como lo mostró la foto oportuna de campaña abrazado a Ramón Diaz? A mi entender, en este escenario, el blanco parece más puro que todos estos. Quizás porque sea la presencia de todos los colores, en contraposición al negro que es ausencia de ellos. Esto no hace más que confirmar que en Argentina a nivel sistema político – institucional estamos viviendo una crisis de colores, es decir, de ideologías, de proyectos de gestión, de formas de hacer política que hace que un lugar se defina de centro derecha nucleando a radicales, peronistas, outsiders doctorados y que un lugar de tinte progresista esté apadrinado por un ultraliberal, digitado abusivamente por el presidente de la nación (como en los viejos tiempos en que el intendente era designado a dedo por el presidente) y juntando peronistas adictos, conversos, ex radicales, entre otros. El mismo problema de colores, que llevó a Carrio a apoyar a Telerman. Hay peronistas y radicales por todos lados, pero no hay peronismo y radicalismo presente institucionalmente en las boletas.
Por eso las propuestas, todas, terminan siendo débiles. Por un lado, la de Macri como dirigente político que lo hará navegar para una lado y el otro sin definirse y que por ingenuidad política o por interés político caerá en las garras K, mas temprano que tarde. Por el otro lado, la mayor debilidad de Filmus es que ni siquiera es un dirigente político sino un empleado de los caprichos del poder, que pasará al ostracismo rápidamente y será premiado con un cargo de segunda línea para tapar rápidamente que el presidente también puede perder una elección.
Yo soy conciente que votar en blanco implica cierta desaprensión por la democracia, pero es una opción que el mismo sistema me brinda, estoy ejerciendo mi derecho a manifestar mi disconformidad con las propuestas que el mismo sistema me presenta. No quiero votar dirigentes débiles, quiero elegir gente que pueda cambiar las cosas, mas allá de los baches, el tránsito o más policía en las calles.
Hasta octubre, cuando vengan los pinguinos.
2 Comments:
Querido Maxi: quién puede cuestionarte que hayas votado en blanco? Cuántos "camaleones" existen y existieron en cuestión política que cambiaron de color según la ocasión? El blanco, según decía mi abuela, es color de "pureza", de la inocencia, de la virginidad (Se me ocurren miles de situaciones vividas por los argentinos para aplicar a esta última virtud). Por qué alguien no puede ser tan honesto de manifestar que ningún candidato lo representa? El problema, como vos lo dejabas entrever, es ese: seguimos candidatos y no ideas. Nadie en la política puede defender una idea porque pesa más la ambición de poder y los bolsillos llenos de dinero. La solución al problema en la Argentina es muy clara, precisa y conocida por todos, pero nadie quiere ponerla en práctica porque se termina la fiesta para un reducido grupo de mafiosos que no tiene ningún escrúpulo en condenar a generaciones de hombres y mujeres que ya viven en esta tierra una situación de infierno.
Yo sugeriría a las autoridades nacionales que modifiquen la fórmula del juramento, ya que si Dios y la Patria tienen que demandar a todos los que juraron en vano, el mejor negocio en la Argentina sería el de construir cárceles. un abrazo
Gustavo
Gracias Gus por tus comentarios, que son muy ciertos y esperanzadores para mi por lo menos.
Saludos
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