María Marta (que es Belsunce) y la anestesia económica
Carrascosa, Maria Marta, Norita, Facundo, ya prácticamente son nombres que no necesitan del apellido en Argentina. Como Marcelo, Susana, Mario o Diego en el mundo mágico de nuestra tele. Lamentablemente, volvemos a caer una vez mas en los artilugios mediático – proselitistas que nos propone la televisión para anestesiar nuestra inteligencia de forma sistemática y reiterativa. ¿Cómo es posible que los noticieros, los canales de noticias de la televisión por cable, transmitan en directo las 5 horas de manera casi ininterrumpida de una lectura de un caso policial, y encima en horario central? ¿Cómo es posible que en cualquier conversación de esta semana la gente no pueda saltear la sentencia contra Carrascosa, si el pitito esto, si Maria Marta aquello, si el hijo, si encubren, etc? ¿No hay acaso otros temas más importantes, necesarios e interesantes en que utilizar el tiempo que no sea presenciando este escenario farandulezco de una familia ricachona con ganas de ventilar sus dramas internos? ¿Acaso nos representa esta familia? Hasta llegué a escuchar estupideces tales como “este caso es típico de nuestro país”, “qué vergüenza la justicia que no sabe manejar este caso”, “yo estoy seguro que Maria Marta era lesbiana y por eso la familia se inmoló para que no trascendiera”.
En fin, lo mas triste de todo es que cuando este capítulo se cierre (por un tiempo, las prisiones de ricos siempre son excarcelables en nuestro país), comenzará uno nuevo con Norita en Córdoba, donde otra vez las pequeñas y lamentables historias de otra familia rica de nuestro país inunde nuestra pantallas de fallos y nuestras neuronas de tiempo perdido. ¿Y el problema energético que afecta la producción de todos los días? ¿Y los casos de corrupción que siguen manchando nuestra democracia? ¿Y la diferencia cada vez más grande entre los que mas tienen contra los que menos tienen? La responsabilidad no es del gobierno nada mas. Los medios unas vez más juegan su rol interesado (ellos también tapan, encubren y denuncian) y nosotros, los ciudadanos renunciamos a asumir nuestro papel de decidir pensando. Pensar también es una responsabilidad de todos, especialmente de aquellos que tuvimos acceso a una educación para que después tengamos un país mejor como tantas veces decimos, pensamos y soñamos. En estas cosas pequeñas, cotidianas, que parecen minúsculas, tambien nos formamos. El gobierno hace su juego, los medios el suyo, pero nosotros pareciera que no hacemos el nuestro, sino el de ellos. Por desgracia, una vez más, la tranquilidad económica, el consumo o el voto plasma anestesian mentes y almas argentinas y le gana la pulseada a nuestra libertad.
1 Comments:
Estoy de acuerdo con lo escrito en el artículo. Incluso se ha escrito un libro sobre este caso que seguramente leerán muchos, antes de leer textos que los haría crecer como personas. Tal vez en nuestro país haya gente que le guste estar anestesiada, o simplemente se distraiga, pero lo que debe preocuparnos es poder descubrir este país real, que día a día sale a nuestro encuentro, que pide a gritos que nos comprometamos, que no renunciemos a soñarlo en grande, que tengamos la convicción que nuestra Argentina es mucho más que un country.
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