2006/12/23

El punto de bifurcación

Caminaste mucho. Llegaste a un cruce de caminos. El punto de bifurcación es un estado extraño. Aquí no hay condiciones normales de presión ni temperatura, aquí no hay ciencia exacta - ni de las otras - que sirvan para determinar cual de los dos caminos es el que debes seguir. Estás ahí, parado frente a un dilema, sin mapa. La brújula marca el norte en ambos sentidos. El pequeño telescopio guiado por tu instinto con asesoría de tu razón, no ve la llegada con claridad. Y no porque no tenga buen alcance. Ha divisado tantas llegadas con certeza, que te resulta extraño. Seguís allí, en el punto de bifurcación sin saber por donde seguir. Tu cabeza funcionando a varias revoluciones por segundo. Sentís que sólo no podes. Que necesitás una palabra, un consejo, para que todas las hipótesis, recuerdos, proyecciones, opiniones, sentimientos que te marean en este momento se ordenen de una vez. Lo encontrás. Alguien cercano y muy querido te da la palmada en la espalda y te apoya. “Anda por allá” te sugiere. Avanzas muy poquito hacia uno, sin pleno convencimiento. Aparece la duda y descubrís que no es sólo la jactancia de los intelectuales. Que vos también las padecés. El primer momento frente a la duda es de inseguridad, de incertidumbre absoluta. En el siguiente, aparece la posibilidad de pensar y evaluar. Sí, es mucho para un sólo momento. Pero una vez tomada la decisión, vas a agradecer haber tenido dudas. La duda siempre determina el grado de importancia del punto de bifurcación. A mayor cantidad de dudas, mayor relevancia para tu vida es la decisión que estás por adoptar. Si las grandes decisiones no tuvieran dudas, no serían tales.
Luego de tu primer paso hacia delante, te arrepentís y volvés para atrás. Pero ya no sos el mismo que dejó el punto de bifurcación, donde ahora estás parado. Algo cambió. Ese paso te ayudó. Sentís que con él, conseguiste una muestra gratis de lo que significa ese camino. En ese instante, descubrís que aquel no es la vía por la que querés llegar a la meta. Ahí el principio de incertidumbre se aleja y amanece la decisión. Desechas aquel camino. Ves que la brújula sólo marca un camino: el otro. El mismo por donde el telescopio ahora divisa algo a lo lejos. Resta avanzar. Saber que la decisión nunca es una sola, porque un SI a un camino, siempre es un NO al contrario. (por eso es extraño que exista la palabra “decisión” en singular, sólo debería admitirse “decisiones”) Levantás la vista. Dejas de lado, como podés, el camino rechazado. Das el primer paso por el nuevo…despacio, buscando mayor seguridad en el segundo. Con el tercero va desapareciendo la duda. En el próximo guardas la brújula. Con el quinto te detenés ligeramente y mirás hacia atrás y ya no ves el punto de bifurcación. Señal de avance indiscutido. Girás la vista y con una sonrisa caminás con mayor firmeza. “Hay que seguir para adelante” te alentás interiormente. Levantas la vista y ves el camino elegido. No te parece sencillo, pero ya no te importa. Sabés que te espera la llegada con todas las respuestas. Es tu decisión. Ya no lo dudes.

2006/12/16

El Aura

El Aura, una película argentina sobre el fracaso individual

Después de mirar El Aura un par de veces, impacta la simplicidad y profundidad del relato, con los silencios, los sonidos, los diálogos, la magnífica actuación de Ricardo Darín, la belleza de los paisajes del sur argentino y el sentimiento puesto en cada secuencia. Todos los detalles cumplen una función destacada en esta inquietante película que narra de manera brillante la historia de un fracaso por no poder modificar el destino propio. Esa sensación de haber hecho todo posible para lograr un cambio pero que finalmente esa transformación no se logra. Sensación de fracaso que siente ese hombre al llevar una vida monótona de la que quiere escaparse. Porta un trabajo rutinario de taxidermista por el cual crea animales para museos desde el taller de su casa acompañado por una vida de pareja rota ya sin comunicación con su mujer y una epilepsia que lo sorprende en cualquier momento con algún ataque que presiente segundos antes en una instancia que llama Aura, donde se abstrae por completo de la realidad con todos sus sentidos trabajando al máximo de capacidad. Su mayor capacidad, la memoria. De golpe se encuentra frente a una situación inesperada que le podría cambiar la vida para siempre y escapar de su estancamiento. Su mujer lo abandona, viaja a la patagonia argentina con un amigo para olvidar ese trauma y se enfrenta con la posibilidad de concretar un anhelo de siempre: ejecutar un robo planificado. Todo se desarrollaba a la perfección hasta que un olvido del plan y un ataque de epilepsia en el momento menos indicado hacen que fracase el robo. Mientras tanto una mujer de la que se había enamorado en los bosques patagónicos lo abandona de igual manera que su esposa: desaparece y sólo deja una carta con su nombre que nunca leerá. Todo eso le sucede en una semana. Luego retorna a Buenos Aires, a su trabajo diario, a su soledad, a la convivencia con su enfermedad, a su destino. Ese destino que lo puso a prueba y le mostró un camino distinto para su vida, pero que sin embargo él no ha podido cambiar. Hay momentos, auras, en donde descubrimos con todos nuestros sentidos y nuestras capacidades que estamos frente a un posibilidad de hacer un cambio en nuestra vida. Es un segundo, es un minuto, es una semana. Todo parece estar preparado para que podamos dar el gran golpe de timón de nuestra vida, pero el azar nos gana de mano tirando sus dados y volviendo a foja cero. Y de nuevo a empezar. A esperar la próxima jugada para poder vencer al caprichoso destino y a la sensación de fracaso. Una película como pocas. Lastima que Bielinsky, su director, no pueda regalarnos mas de estas historias…


2006/12/08

La sonrisa de Miguel


El corte de ruta no discrimina. Aquí hay autos viejos, nuevos, familias enteres, jóvenes, motos, empresarios, jornaleros, comerciantes. Es una pluralidad a la que no estamos acostumbrado los porteños a ver en las protestas, marchas o semejenates. Quizas, lo más parecido a esto, haya sido aquel nefasto 19 de diciembre de 2001. Aca todos son iguales, con el mismo nivel de validez en la opinión. Algo muy democrático que ni siquiera iguala a las desaparecidas asambleas populares.
Uno de los representantes mas fieles del corte es Miguel Perez, un chacarero que estacionó su enorme tractor cruzando la ruta portando una bandera argentina que se ve desde lejos. Forma parte del grupo de asambleístas que cortó por primera vez la ruta. Por eso, todos los saludan y lo respetan. Hace dos días que nos baja desde lo alto de única herramienta de trabajo y mantiene la misma fuerza de los primeros momentos. “Es como la cámara de Hitler pero al aire libre” dispara contra las papeleras sin dar mayores explicaciones sobre su comparación. No es ecologista pero su lucha lo llevó a estudiar mas sobre los cambios que provoca la fabricación de papel. “Hitler los encerraba y les tiraba el gas, estos (por Botnia) lo tiran al río y al aire y vos los tomás y lo respirás. Encima es una muerte lenta” explica mientras ceba un nuevo mate.
No cree en ningún político, porque todos son corruptibles. “Cuando vino Kirchner, le dieron la remera de No a las papeleras y el muy cagón se la dio vuelta para que no saliera en las fotos”. Sostiene que esto es un conflicto nacional y que si no se lo considera como tal “se va a armar feo” porque ellos no van a torcer el brazo. Está decepcionado con los medios nacionales que “al principio estaban con nosotros y después los compraron para que se den vuelta”. Se sorprende porque no sólo van argentinos de todo el país a apoyar el corte, sino que se colma de turistas que se comprometen a seguir la lucha en su país.
Por un momento deja de hablarme, porque ve que comienza a llegar la caravana de estancieros que después de su encuentro anual se dirigieron al corte para expresar su apoyo a Gualeguaychú. Conté por lo menos 40 estancieras con familias enteras, chicos con cámara de fotos y filmando, perros que ladran cantando presente en la protesta y muchas bocinas que truenan. Miguel se pone de pie, sin bajarse de su tractor, y comienza a dirigir el canto insignia “Decile No a las papeleras, decile No a las papeleras”. Todos acompañan el canto y un aplauso unánime y respetuoso que muestra el agradecimiento hacia el Club Argentino de Estancieros. A ellos los dejan pasar. Por un momento, el aplauso y su canto le acerca la sonrisa a Miguel.

Si Botnia nace...


Arroyo verde dejó de ser un cartel sin importancia al costado del camino en la provincia de Entre Ríos. Desde hace casi 2 años, sobre la ruta internacional 136, que une Argentina con Uruguay, se transformó en un Cabildo Abierto donde todos los habitantes de la provincia, principalmente los de Gualeguaychú, ensayan una asamblea permanente para discutir el papel que adoptarán frente a la construcción de Botnia, la papelera finlandesa que se instaló al otro lado del río Uruguay y que con seguridad contaminará ambas orillas, alterará el ecosistema del lugar y provocará cambios ambientales aún no tan claros.
Es curioso, estando a 18 km del puente internacional no se ve la planta pero es el lugar del país donde mayor se siente su presencia. Aquí sobran las pancartas y los carteles contra la papelara, contra Kirchner y contra Tabaré Vazquez. “Si nace Botnia, muere Gualeguaychú”, “Kirchner y Tabaré cobardes”. A la par, la gente no para de cantar en contra ellos. Se sienten libres para decir lo que piensan sin dar cuenta de ellos a nadie. No siente la presión de responder por los intereses de nadie salvo los de ellos mismos. Todos coinciden en que lo único que quieren es que se vaya la planta para seguir disfrutando de la playa que les da el río, tomar el agua sin intoxicarse, respirar el aire que la naturaleza instaló allí y trabajar el campo como lo venían haciendo hasta ahora.
La novedad de protesta de hoy es el muro que construyeron para cortar la ruta con ladrillos que cada uno aporta. Está totalmente adherido al asfalto y tiene leyendas de todo tipo y color con los mismos mensajes de los carteles. No se sabe cuanto va a durar el muro allí, muchos ya hablan de sacarlo pronto, pero lo cierto es que esa pared significa mucho para ellos a la hora de dominar territorialmente la ruta. Una de las inscripciones que mas me llamó la atención, es la réplica de una solicitada que publicó el escritor uruguayo Eduardo Galeano en el diario argentino Página 12, enumerando las incongruencias de su país, que habiendo realizado con éxito un plesbicito nacional para que el agua siga siendo propiedad de los uruguayos, aprobaron la instalación de una planta que lo primero que hace es contaminar el agua.
En ese muro están puestas todas las esperanzas de Gualeguaychú y todas las explicaciones que el resto del país no ve desde su lugar. Incitan a tomar un papel, vaya paradoja, a cada argentino y a entender que esto se trata de un conflicto nacional. Y el mensaje más claro en ese sentido, está a uno de los costados de la ruta, sostenido por un viejo trailer y la punta del camión que atraviesa la ruta “Mas que la maldad de los malos, me preocupa la pasividad de los buenos”.

Etiquetas: , , ,

¿Por qué INTENSIDADES?

Porque al fin y al cabo las intensidades son las que definen nuestra forma de ser, y de vivir. Hablamos, gritamos, callamos, opinamos, juzgamos, prejuzgamos, oímos, caminamos, corremos, dormimos, vigilamos, cantamos, trabajamos, descansamos, comemos, tomamos, pensamos, dejamos de pensar, creemos, dejamos de creer, crecemos, nos estancamos, aparecemos, desaparecemos, actuamos, miramos, criamos hijos, construimos hogares, formamos familias, las destruimos, nos hacemos amigos, resistimos, nos corrompemos, ayudamos a quien lo necesita, construimos pensamientos, construimos ídolos, derribamos ídolos, intuimos, desechamos, respetamos, obedecemos, desobedecemos, nos preocupamos, nos despreocupamos, intentamos, aflojamos, acertamos, fracasamos, deseamos, buscamos lealtades, estudiamos, saludamos al vecino, obviamos al vecino, creamos valores, los defendemos, los abandonamos, los cambiamos, repudiamos, aplaudimos, cuidamos el medio ambiente, lo contaminamos, nos convertimos en dictadores, queremos la paz, decidimos guerras, lloramos, reímos, queremos al prójimo, odiamos al prójimo, amamos…todo con intensidad.La condición humana se rige por intensidades y las vivencias de todos los días están marcadas por el grado de intensidad que queremos o podemos darle a nuestras actitudes y forma de ser. Porque mas allá del Sapiens que todos llevamos dentro existe un Homo Intensus que determina y valora cómo transitamos cada uno de nosotros por este mundo. Algunos lo hacen viviendo la vida blanca, navegan sin navegar, hablan sin hablar, aman sin amar, y otros en cambio viven vidas con colores navegando con rumbos cierto o no, pero con rumbo al fin, con la capacidad de ir, retroceder y volver a empezar, dudando pero avanzando, consciente de vivir. Todos los días y en cada momento nos encontramos frente a una oportunidad para pintar nuestra vida. Un abrazo, un beso, una palabra, un café, una película, una canción, un trabajo… Cada uno tiene un pincel para no dejar pasar por alto el momento de colorear su vida, ya sea por primera vez sobre el fondo blanco o para repintar otro color ya gastado o con próxima fecha de vencimiento. De eso se trata TODO, desde el primer llanto hasta el último suspiro. Veni, vamos…